jueves, 12 de marzo de 2015

De la moda, lo que te acomoda!

Sigo sin entender el estereotipo impuesto con esos diseños para chicas de una delgadez extrema, en los que, a mi punto de vista, la sensualidad femenina no tiene cabida y lo único que se consigue es desfigurarla. ¿Qué pasó con las curvas que simulan senderos, pendientes y volcanes? Ésas que muestran la belleza de la mujer real y no la que venden las revistas: Caprichos de diseñador que rozan la ridiculez, escudados en el aporte de novedades para el mundo de la alta costura. Uno de los problemas es que se crea la impostura de que lucir bella es sinónimo de esqueleto, por lo que las adolescentes y mujeres con baja autoestima pretenden parecerse a la modelo de revista, creyendo que así son más chic y se olvidan de que todo es una fantasía, una trampa de la mercadotecnia. Te venden la ilusión de clase y estilo acompañado del término “flaco en los huesos” y que no se me malinterprete, estar delgado, pesar acorde a tu estatura y llevar una alimentación balanceada para sentirte bien contigo es lo más saludable, pero no llegar al extremo tal de lechuga y agua para no engordar, y tampoco se malinterprete que no me gusta la moda, al contrario, me encanta, pero siempre aplico el dicho: “De la moda, lo que te acomoda”. Hace algunos años tomé un curso de modelaje en San Diego y recuerdo una de las clases en la que el maestro comentó que entre más duela una postura mejor sale la foto, haciendo énfasis en la pose couture —se colocan las manos en la cintura y se inclina el torso hacia delante, para que los huesos de la clavícula se marquen más, normalmente se usa para modelar vestidos de gala—. El caso es que nunca entendí la belleza en lucir el hueso de la clavícula, mucho menos en las poses de contorsionista, que en lugar de resaltar la figura la deforman. Aunque a últimas fechas ya encontramos modelos como Robyn Lawley o Candice Huffine, que bien pueden caer en el polo opuesto. Los ciclos de la moda siempre están en constante cambio, como todo en la vida, de otra forma no tendría sentido, pues hay que innovar, se trata de vestir a la mujer con diversas opciones a elegir, es un juego que tiene que ser divertido y no un calvario al momento de escoger una prenda. Luego en la tienda encontramos ropa de telas vaporosas o escotes muy pronunciados, que dependiendo quien la porta, divide una delgada línea entre lo sexy y lo vulgar, eso sin pensar que las medidas no siempre corresponden a lo que marca la etiqueta. Encuentro todo de verdad en esa otra frase que reza: En gustos se rompen géneros y creo que lo más importante es ser auténtica, ser fiel a ti misma y crear el estilo que más te defina, pues si bien es cierto que debemos buscar y sacar provecho a las partes de nuestro cuerpo que sabemos lucen mejor, de tal forma que nos sintamos cómodas y a la vez seguras. El autoestima se refleja de adentro hacia afuera y, sin duda, hay que tener bien claro que tú haces a la ropa y no la ropa te hace a ti.

jueves, 26 de febrero de 2015

Mujeres místicas.

El poder que tiene la mujer es enorme, aunque algunas duden de la fuerza y la magia que llevan dentro. Durante siglos, la mujer se ha enfrentado al sometimiento y la creencia de que es el sexo débil (si lo vemos desde un punto de vista físico), pero cuenta con un arma muy poderosa que contrarresta esa desventaja: El sexto sentido, la famosa intuición, esa percepción extrasensorial que nos alerta del peligro, nos ayuda a tomar decisiones y es nuestra mejor consejera, es una brújula que guía nuestros pasos y, claro, me gusta pensar en ese sexto sentido como una especie de magia con la que se puede lograr todo lo que te propongas. La palabra mística viene de la voz griega mystikós, en la antigüedad era aquél que figuraba entre los que eran admitidos en los antiguos misterios y que practicaban el misticismo: El estado de la persona que se dedica a Dios y las cosas espirituales. También es conocida como lo que incluye misterio o razón oculta. Desde tiempos ancestrales, las mujeres místicas eran mujeres sabias que mantenían una conexión especial y constante con la madre naturaleza, escuchaban sus mensajes con el alma, prestaban atención a los ciclos lunares y observaban plantas y animales para aprender de ellos y obtener un beneficio: Desde curar a un enfermo hasta elevar la energía de las personas. Como todo en la vida tiene dos polos: Negativo y positivo, hay que admitir que no todas las mujeres místicas buscaban contrarrestar la negatividad, por lo que se tergiversó el término de mística sabia por bruja, maga o hechicera. La magia, según el Glosario Teosófico de H.P. Blavastky, es la ciencia de comunicarse con potencias supremas y supramundanas y dirigirlas. Es sabiduría; la ciencia y el arte de utilizar conscientemente poderes invisibles (espirituales) para producir efectos visibles. La voluntad, el amor y la imaginación son poderes mágicos, que todos poseen y aquél que sabe la manera de desarrollarlos y servirse de ellos de un modo consciente y eficaz es un mago. La hechicería no es magia, se halla con ésta en la misma relación que las tinieblas con la luz. La hechicería trata de las fuerzas del alma animal; la magia trata del poder supremo del espíritu. En El libro de la mujer, Osho menciona que: “Lo primero que hay que tener claro es que fue el cristianismo el que condenó la palabra bruja, por lo demás, era una de las palabras más respetadas, tan respetadas como místico, un hombre sabio. Significaba simplemente una mujer sabia, el paralelo de hombre sabio, pero en la Edad Media el cristianismo se vio enfrentado a un peligro. Había miles de mujeres que eran mucho más sabias que los obispos, los cardenales y el Papa. Conocían el arte de trasformar la vida de las personas”. Norma Blázquez Graf, en su libro El retorno de las brujas, explica que bruja fue un concepto creado en Europa por las élites cultas del siglo XIV al XVII, mediante la transformación del concepto de hechicera. En una entrevista para el periódico La Jornada, Blázquez menciona que en realidad las brujas eran mujeres que practicaban diversos oficios, como parteras, alquimistas, perfumistas, nodrizas o cocineras que tenían conocimientos en campos como la anatomía, la botánica, la sexualidad, el amor o la reproducción, y que prestaban un importante servicio a la comunidad. Conocían mucho de plantas, animales y minerales, y creaban recetas para curar, lo cual fue interpretado por los grupos dominantes del medievo como un poder del diablo. Y esas mujeres representaban una amenaza para el modelo social masculino. Toda mujer lleva dentro de sí una sabiduría nata que la dota de gran fuerza, que la ayuda a crear magia en todo lo que hace. Cuando pienso en una mujer mística, pienso en mi madre y en todas las madres buenas que han transmitido amor. En esas mujeres que practican la alquimia con sus palabras y acciones, y que también echan mano de su sexto sentido para sí y para guiar a los que la rodean. En aquéllas que tienen distintos dones y los emplean para ser mejores, con el fin de contribuir a su crecimiento como ser humano. Todas las mujeres llevamos una mujer mística dentro, algunas la han olvidado por diversas razones, sin embargo, nunca es tarde para regresar a ella, para escuchar la sabiduría ancestral que se anida en nuestra alma y nos sirve de guía en este viaje terrenal.

viernes, 23 de enero de 2015

Uno de los temas que abordo en mi libro: La llave.

El ego es todo lo contrario a la sencillez. Es esa vocecilla que nos grita por más, es otra manera de nombrar a la ambición, es ese animal hambriento que vive dentro de nuestro ser y se alimenta del Yo. Todo a nuestro alrededor influye para que el ego crezca, la misma sociedad nos impulsa a eso: A ser competitivos, a tener cada vez más (cosas materiales, títulos, reconomientos, etcétera), con la falsa idea de que eso nos hace mejores. En ocasiones se confunde el ego con exceso o carencia de autoestima, aunque en lo personal considero que son dos cosas distintas, ya que puedes tener un autoestima elevado y no por eso exceso de ego. El ego siempre está buscando satisfacer tus deseos con base en parámetros sociales, lo cual no permite que despiertes la conciencia de tu ser. Osho, en El libro del ego, menciona un ejemplo maravilloso. “Alejandro Magno tenía enormes problemas. Su yo interno quería ser el conquistador del mundo, y casi llegó a conquistarlo. Digo casi por dos razones. En su época, no se conocía la mitad del mundo, por ejemplo América. Y, además, entró en la India, pero no la conquistó; tuvo que retirarse. No era muy mayor, sólo tenía treinta y tres años, pero durante aquellos treinta y tres años se había limitado a pelear. Se había puesto enfermo, aburrido de tanta batalla, de tanta muerte, de tanta sangre. Quería volver a su patria para descansar, y ni siquiera logró eso. No llegó a Atenas. Murió en el camino, justo un día antes de llegar ahí, veinticuatro horas antes. Pero, ¿y la experiencia de toda su vida? Cada vez más rico, más poderoso y después su absoluta impotencia, al no ser capaz ni siquiera de retrasar su muerte veinticuatro horas. Había prometido a su madre que una vez que hubiera conquistado el mundo volvería y lo pondría a sus pies como regalo. Nadie había hecho semejante cosa por una madre, de modo que era algo único. Pero aun rodeado de los mejores médicos se sintió impotente. Todos dijeron: —No sobrevivirás. En ese viaje de veinticuatro horas morirás. Será mejor que descanses aquí, y quizá tengas alguna posibilidad. No te muevas. Ni siquiera creemos que el descanso te sirva de mucho. Te estás muriendo. Te acercas cada vez más, no a tu patria, sino a tu muerte, no a tu hogar, sino a tu tumba. —No podemos ayudarte. Podemos curar la enfermedad, pero no la muerte. Y esto no es una enfermedad. En treinta y tres años has gastado tu energía vital en luchar contra esta nación y contra la otra. Has desperdiciado tu vida. No es enfermedad, simplemente has gastado tu energía vital inútilmente. Alejandro era un hombre muy inteligente, discípulo del gran filósofo Aristóteles, quien fuera su tutor. Murió antes de llegar a la capital. Antes de morir le dijo a su comandante en jefe: —Este es mi último deseo que debe cumplirse. ¿Cuál era aquel último deseo? Algo muy extraño. Consistía en lo siguiente: —Cuando llevéis mi ataúd a la tumba, debéis dejar mis manos fuera. El comandante pregunto: —Pero, ¿qué deseo es ése? Las manos siempre van dentro del ataúd. A nadie se le ocurre llevar un ataúd con las manos del cadáver fuera. Alejandro replicó: —No tengo muchas fuerzas para explicártelo, pero, para abreviar, lo que quiero es mostrar al mundo que me voy con las manos vacías. Pensaba que era cada día más grande, más rico, pero en realidad era cada día más pobre. Al nacer llegué al mundo con los puños apretados, como si sujetara algo en mis manos. Ahora, en el momento de la muerte, no puedo irme con los puños apretados. Para mantener los puños apretados se necesita vida, energía. Un muerto no puede mantener los puños cerrados. ¿Quién va a cerrarlos? Un muerto deja de existir, se le ha escapado toda la energía y las manos se abren por sí solas. Que todo el mundo sepa que Alejandro Magno va a morir con las manos vacías, como un mendigo”. Como seres humanos, siempre nos preocupamos más por conseguir en vida logros que alimentan el ego y no el espíritu. Nos cuesta trabajo despojarnos de los patrones aprendidos del deber-ser, que es lo que se espera de nosotros, pues es difícil ir en contra de la corriente. Sin embargo, una vez que se entiende y se vive intentado despojarse del ego, entras en otra frecuencia que no concibe egoísmos y se disfruta la vida de diferente manera, saboreando de los placeres que a simple vista parecen los más pequeños, aunque en realidad son los más grandes.

jueves, 8 de enero de 2015

Navidad sin árbol.

El pasado diciembre me rehusé a comprar árbol navideño. No quise comprarlo no porque no me gusten sino porque no sentí el deseo de decorar mi casa con luces y esferas de colores. Sólo coloqué un nacimiento y una nochebuena, y mientras lo hacía; me puse a pensar en todo lo que se ha tergiversado el significado de un día tan especial. Se ha vuelto más un requisito de la sociedad que un día de agradecimiento. Las tiendas atiborradas con objetos alusivos venden felicidades momentáneas que inician con una sonrisa y terminan con la tarjeta de crédito. El árbol de navidad y el significado de los ornamentos decorativos ha ido cambiando a través de los tiempos. Se cree que hasta principios del año 700 un evangelizador Alemán tomó la costumbre de los nativos europeos que adoraban al dios del sol, adornando un árbol para venerarlo, este evangelizador lo cambió por un pino para simbolizar el amor de Dios, luego lo decoró con manzanas como símil del pecado original y con velas para simular la Luz de Jesucristo en el mundo, (no quiero imaginar cuántos incendios hubo) hoy en día en lugar de manzanas y velas, colocamos esferas y luces. Tampoco es que pensara saltarme la navidad o que me pusiera en huelga contra la mercadotecnia, simplemente que opté por disfrutar más el significado de la fecha. Me sigue entusiasmando tener a mi familia reunida, preparar la cena y abrazar a mis seres queridos, decirles cuánto los amo, dar gracias por esos momentos que no tienen precio. Este 2014 no hubo esferas en mi casa, ni moños, ni renos, ni galletas de jengibre o Santa Claus, tan sólo un nacimiento y una nochebuena. Observo la nochebuena que coloqué sobre la mesa y sonrío. La flor de nochebuena era utilizada por los mexicas para honrar al dios del sol, era un símbolo de vida nueva y creían que el color rojo se lo daba la sangre de los guerreros en sus sacrificios. Mucho tiempo después los españoles la tomaron como objeto decorativo para estas fiestas decembrinas. Se que Dios está en todas partes, en el amor de mi marido, en el abrazo de mis padres, en el cariño de mis hermanas, en el saludo de un amigo, en el aprecio de mis perritos, en la sonrisa del extraño. Dios está en todos los pinos de navidad e inclusive en esta única flor roja con forma de estrella que aún adorna mi mesa y que a su ves parece corresponder a mi sonrisa.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Recuento de año.

Hacer recuento de año en estas fechas se me ha vuelto una costumbre. Me sirve para recapitular y agradecer los buenos y malos momentos, sin estos últimos no habría crecimiento; también para fijar mis próximas metas. Este 2014 me dejó mucho aprendizaje, superé pruebas que antes no había logrado superar del todo, hoy me siento más ligera y más segura. He logrado encontrar el balance interior, entender mis errores y perdonarme, ver mis aciertos y felicitarme para continuar en la búsqueda de mi crecimiento. Doy gracias a Dios por la salud, el amor y la fuerza, por tener la oportunidad de vivir en este maravilloso lugar rodeada de naturaleza, que me llena de paz y me inspira, doy gracias por tener comunicación con mis ángeles y por sus señales. Doy gracias por todas las bendiciones, porque he aprendido a perdonar y enfrentar mis miedos. Este año fue un año de pruebas. Se puso a prueba mi paciencia, el desprendimiento de las cosas materiales, así como la confianza en la meta que persigo, también me percaté de que la amistad de algunas personas no es tan sincera como creía. Hubo groserías, desengaños y proyectos cancelados. Aunque por otro lado, tuve la oportunidad de hacer presentaciones de mi novela Expediente 93, en Ensenada, Mexicali y DF, lo cual me permitió transmitir mi mensaje y llegar a otras personas que se sintieron identificadas con mi historia. Esos momentos son muy gratificantes y hacen que el trayecto para alcanzar mis sueños valga la pena. También escribir para la revista Coma Suspensivos ha sido una grata experiencia, donde conocí personas y compartí puntos de vista, y mis letras pudieron llegar a otros lectores. En cuanto a mis novelas “La otra cara del asesino” y “Vida arrabalera” finalmente quedaron terminadas y están en espera de encontrar su propio camino. Las dejo al tiempo, confío que un día se publiquen. Las libero, ya hice todo lo que está a mi alcance y las entrego al universo. Este año los libros fueron unos grandes consejeros, maestros de la creatividad e imaginación y mis escritos una especie de catarsis. Inicié un nuevo bosquejo de novela y retomé mi libro de “La llave” aquel libro que a finales de 2013, tuve como visión y hoy trabajo en él. Es una de mis principales meta para 2015, concluirlo y pasar el conocimiento a todo aquel que esté dispuesto a leerme. En general fue un año difícil pero enriquecedor, reí y lloré, pasé muchas horas en soledad. Hubo momentos depresivos donde tuve que armarme de valor y encontrar la fuerza en los detalles pequeños, inclusive cree un espacio en mi cuaderno y lo titulé “cosas que me hacen sonreír” me ayudó mucho y pude percatarme del poder de la sonrisa y sobre todo de que está en nosotros cambiar la actitud (cosa que ya sabemos pero que ponerlo en práctica es diferente). Aprendí también que no debo aferrarme a nada y sobre todo confirmé de nuevo que mi instinto es la mejor brújula. Con esa brújula me voy abriendo camino, tomando decisiones que a veces la razón o el corazón no puede elegir. Me dejo llevar por la luz y la energía positiva y recibo llena de fe al 2015, que estoy segura traerá muchas bendiciones a mi vida y a todos los que me rodean.

martes, 30 de diciembre de 2014

Que no sea demasiado tarde.

Les comparto el escrito para la revista Coma suspensivos. Manuela atendió la llama telefónica. —¿Diga? —Hola, soy yo. José. Manuela guardó silencio acongojada. —No digas nada, sólo escúchame —pidió José—. Anoche soñé que moría y desperté pensando que podemos irnos de este mundo en cualquier momento sin decirle a las personas cuánto las queremos y lo importante que son para nosotros. No recuerdo cuándo fue la última vez que lo dije. Después pensé en nuestra historia y todo lo que significas para mí. Me doy cuenta que eres el amor de mi vida —esperó unos segundos y preguntó— ¿Me quieres aún? —José —dijo Manuela con la voz quebrada— me estás confundiendo con mi hermana —afirmó llorando— murió hace un mes. Hace unos días, revisando las entradas antiguas de mi blog, me encontré con este pequeño diálogo que escribí varios años atrás, y me pareció buena idea compartirlo de nuevo, puesto que ahora que se aproximan las fechas navideñas la gente tiende a hacer regalos o mostrar más afecto que en otra época del año, tal vez por la mercadotecnia, por compromiso, qué se yo. Sin embargo, considero que se debería hacer un hábito regalar más abrazos y más expresiones de amor, no sólo por una fecha comercial, un onomástico o aniversario, sino porque somos más felices cuando nos sumergimos en esa ola contagiosa de cariño sincero. Porque vale la pena expandir esa emoción, ese sentimiento, de nada sirve que se quede guardado, pues nunca se sabe cuánta falta le haga a la persona que lo recibe. Así que exprésate, dilo ¡Que no sea demasiado tarde!

jueves, 11 de diciembre de 2014

La felicidad equivocada.

Les comparto otro texto para la revista Coma Suspensivos. Cuando estaba haciendo investigación para mi novela Vida Arrabalera dos años atrás, me encontré con el nombre de Lupe Vélez entre las artistas de cine que llegaron a asistir en los años 30 al Hotel Playa en Ensenada, ahora Riviera del Pacífico. Hace unas semanas me encontré en la librería su biografía novelada Hollywood era el cielo, de la escritora Celia del Palacio. Son de esas historias que te dejan un hueco en el corazón, esos personajes de carne y hueso que llegaron a ser una especie de sueño, una ilusión efímera. Observo su fotografía y pienso: Con tanta juventud, belleza, las metas alcanzadas, con esa energía que la caracterizaba y le dio el apodo de la Dinamita mexicana con todo lo que logró, y aún así no era feliz. Lupe Vélez obtuvo todo lo que se propuso, era de carácter fuerte y decidido; mi perspectiva es que a pesar de ello fracasó: Triunfó a medias, de dientes para afuera, de carátula, de revista, de pantalla. En el fondo no podía estar en silencio, no podía acallar la mente y el corazón, porque sabía que estaba buscando la felicidad en el lugar equivocado. Algo curioso es que cuando creé el personaje de Estrella, en Vida Arrabalera, le ocurre algo muy similar, y quizá me impactó tanto la historia de Lupe (un año después de finalizar mi novela y leo su vida), porque sin saberlo hice a mi personaje con rasgos psicológicos parecidos: Falta de autoestima, por ende necesidad de reconocimiento, el creer que cuando llegara a la cima sería feliz, así como su derrumbe y la oscuridad que la envolvió y la llevó a tomar la decisión de acabar con su vida. No sé, hay personajes que me han marcado y de alguna manera las admiro muchísimo, como Edith Piaf, Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, ahora Lupe, por mencionar algunas. Eran mujeres fuertes, mujeres que dejaron su nombre en la historia, pero que en el fondo, muy en el fondo, basaban gran parte de su felicidad en el hombre de quien se habían enamorado. ¿Qué da la felicidad?, ¿dónde está?, ¿es momentánea?, ¿es una lucha diaria?, ¿está en el interior, en la paz de tu mente y de tu espíritu, en el perdón? Creo que para eso estamos en esta vida, para perseguir la felicidad. A ti, que estas leyendo esto, ¿Qué te da la felicidad? ¿Qué te llena? ¿Eres feliz?